miércoles, 19 de diciembre de 2007

El canto de mi sirena


EL CANTO DE MI SIRENA
Juan Manuel Bonilla Soto

Mi Sirena es un acontecimiento del verano.
Sedujo mi templanza
justo en el momento en que ignoramos
si la noche termina
o comienza el día,
pero está frente a nosotros
un orto colmado de emoción y de ternura

La única certeza que registra mi memoria
es la del inicio de esta inquietud
y la pérdida de toda calma:
el Génesis de la emoción.

Mi Sirena, sin cánticos distractores
subordinó mi bruma ante su luz
en una madrugada sin lluvia,
pero instaló sus pormenores en mi ser
con la contundencia de su tempestad.

Mi Sirena, Virgen Agostina
prefigura su transfiguración,
prenupcia e inaugura nuevos códigos de la mirada,
pronombra de otro modo
la fugacidad de los encuentros
y legitima la genealogía de los abrazos
con el abecedario de sus estallidos.

Mi Sirena es efímera y fortuita,
pero superlativa en su presencia.
Ha inmortalizado los arrebatos de agosto
en la idiosincrasia de su fervor y,
para traducirlos, extrajo de su piel
una etimología para el futuro,
una consonancia para otro tiempo.

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